«TRADUCIR CÓMICS CÓMICOS» (y cuando ya no es tan cómico)

La traducción del cómic es un libro digital colectivo coordinado por Francisco Rodríguez Rodríguez y Sergio España Pérez que se divide en secciones en las que investigadores, traductores y expertos del cómic abordan un tema en concreto. Para nuestro blog, hemos escogido el artículo denominado «Traducir cómics cómicos» escrito por el traductor Carlos Mayor.


En este artículo, el autor trata de dar soluciones ante uno de los mayores miedos del traductor de literatura humorística: perder la gracia que poseía el original.  Para ello, analiza algunos cómics que él ha traducido, las complejidades que han presentado y cómo se han solucionado.


Para comenzar a poner fin a este miedo, parte de la premisa de que el humor de estos cómics reside en diversos factores, como pueden ser la oralidad, las referencias culturales, la ironía, los juegos de palabras, el contraste, la repetición, los anacronismos o lo absurdo, entre otros. Estos factores, en ocasiones, pueden ser la causa de nuestros problemas traductológicos, cuyas soluciones pueden depender del traductor, de la viñeta (puesto que se trata de traducción subordinada) o incluso de la disposición de la editorial a «echarle un cable» al traductor. En cualquier caso, no existe una respuesta universal para solucionar este miedo del traductor humorístico, por lo que para responder a este, solo nos queda acudir a la respuesta por antonomasia: depende del contexto. 


A continuación, analizaremos el contexto de los ejemplos planteados que nos han parecido más interesantes. En primer lugar, en lo que respecta a los culturemas, estos siempre plantean problemas traductológicos debido a su naturaleza. En la traducción de cómics cómicos, ya que parte del humor reside en lo que estos culturemas representan, resulta crucial que el lector comprenda los mismos. Por ello, nuestro traductor opta por un enfoque domesticante (Venuti, 1995), de modo que estos elementos culturales se adaptan a la cultura meta. Podemos ver un ejemplo de esto en la adaptación cultural del rockero catalán «Gerard Quintana» como «Rosendo Mercado», un personaje más conocido para la cultura española. Sin embargo, en ocasiones la traducción está subordinada por la imagen, como ocurre en la traducción de «Petri del Club Super 3» por «Willy Fog», que requirió que se retocaran algunas viñetas. Otras decisiones traductológicas son motivadas por estas viñetas, como fue la decisión de traducir «plum cake» como «magdalena», pues el dibujo de la viñeta era similar a este dulce español.


La traducción del cómic - Dialnet

Otro de los problemas que más dolores de cabeza da a los traductores es la falta de espacio, la viñeta original tiene un espacio determinado para las ilustraciones y otra para los bocadillos, así que el traductor tiene que, de alguna manera, buscarse la vida para que quepa todo lo que tiene que decir en el espacio que le han proporcionado y sin cambiar el significado original, lo que puede parecer una misión imposible. En estos casos, como hemos mencionado antes, se necesita que el traductor ponga todo su empeño en solucionar la falta de espacio o que haga una «llamadita» al autor para ver si facilita la labor. Esto se explica muy bien en uno de los ejemplos en el que se exponen cuatro opciones para conseguir un objetivo, en inglés cada uno de estos tiene sintagmas cortos y que se relacionan con las ilustraciones que tienen encima, de modo que, para que en español no perdiera el sentido, la gracia o el estilo, se usaron tres palabras en cada caso y cada una empezando por la preposición «con». 


Si no fuera suficiente con todo lo que hemos mencionado, también son de vital importancia los diálogos y la conexión con los personajes, porque cuanto más se conocen las características de un personaje, más en contacto se está con él, por ende, más risas genera cuando hace algo gracioso que tenga que ver con su forma de ser. Esto, por supuesto, no puede fallar en la traducción, porque si no hay conexión con el personaje, tampoco hay risas o ilusión siquiera. Un ejemplo de esto es la viñeta en la que aparece el curandero Carlos Jesús y cómo en su traducción resulta crucial mantener su tono y expresiones propias. 


En conclusión, gracias a este texto hemos podido comprobar que la traducción de cómics es una tarea que solo los más valientes se atreven a afrontar. Hay tantos elementos que hay que tener en cuenta que «uno no sabe por dónde empezar». Si nos hubieran puesto a traducir un cómic cómico muy probablemente habríamos tenido el miedo atroz que se mencionaba al principio del libro, aunque ahora, después de haberlo leído, tenemos algunos ejemplos y explicaciones de cómo solucionar algunos problemas, que ya es un buen inicio, creemos, …



Referencias: 

Luque Nadal, L. (2009). Los culturemas:¿ unidades lingüísticas, ideológicas o culturales?. Language design: journal of theoretical and experimental linguistics, (special issue), 0093-120.

Rodríguez, F. R., & Pérez, S. E. (Eds.). (2019). La traducción del cómic. ACyT Ediciones.

Venuti, L. (2017). The translator's invisibility: A history of translation. Routledge.

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