QUÉ «ORGULLO» ANALIZAR LA TRADUCCIÓN DEL DIARIO DE BRIDGET JONES Y BRIDGET JONES: SOBREVIVIRÉ


El trabajo denominado «La Traducción del Humor en la Narrativa Británica Contemporánea: El Diario de Bridget Jones y Bridget Jones: Sobreviviré», realizado por María Jesús Vera, María Isabel González y María Sandra Marrero, analiza la traducción del humor en estos dos libros desde un punto de vista lingüístico, cultural y contextual. Para ello, se apoya en ejemplos extraídos de ambos libros tanto en la lengua original como en la de destino. 


Esta área de trabajo, la traducción humorística, es relativamente nueva, ya que como señala Rosa Rabadán, eran pocos los que se atrevían a adentrarse en esta jungla llena de problemas. No obstante, con las herramientas adecuadas, todo (o casi todo) lo que puede expresarse en un idioma, se puede reformular en otro, pero ¿cómo? Para analizar la forma en la que el traductor ha tratado de mantener la gracia de estas obras, podemos distinguir tres tipos de humor: el situacional, el cultural y el lingüístico. El primero de ellos no presenta grandes complicaciones, pues en estas obras se crea a través de la propia historia y su contexto. En cuanto al segundo tipo, a lo largo del Diario de Bridget Jones se hacen referencias a la cultura británica que el lector puede entender; sin embargo, la intertextualidad del texto origen se pierde en el texto meta, puesto que las obras de Jane Austen a las que se hace referencia no son tan conocidas en nuestra cultura. 


Asimismo, también se exponen las diferentes teorías del humor que aparecen en estas obras. En primer lugar, la teoría de la superioridad se basa en que una persona, o un grupo, se ría de los demás, dejándolos en inferioridad; este tipo de humor suele ser universal, aunque hay que asegurarse de que el receptor del texto meta entienda las referencias. La segunda teoría es la del alivio, que se relaciona con temas tabúes como el sexo, la muerte, la religión, etc. Esto puede generar problemas en algunas culturas, aunque no en el caso de España gracias a la libertad de expresión. La última teoría es la de la incongruencia, en la que influyen el registro, la alusión a temas extralingüísticos, la expresión de un pensamiento contrario al esperado y las palabras polisémicas. Estas últimas generan muchos problemas de traducción, ya que solo se entiende el humor usando la polisemia, y muy probablemente esas palabras solo serán polisémicas en la lengua origen.


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Tras esto, comentaremos algunas de las decisiones traductológicas que nos han parecido más interesantes. En primer lugar, abordaremos esa intertextualidad del texto origen mencionada anteriormente. Si bien es cierto que esta se pierde por completo en la traducción, la propuesta traductológica que mencionan las autoras del trabajo no nos parece la adecuada. Estas proponen añadir una nota al pie explicativa cuando se haga alusión a los personajes de la obra de Jane Austen. Sin embargo, teniendo en cuenta que se trata de literatura humorística cuyo fin es entretener, y no informar, creemos que esta aclaración interrumpiría la lectura. Además, pese a que esta explicación hace que el lector meta comprenda mejor la situación, de no haber leído Orgullo y Prejuicio o Persuasión, tampoco se conseguirá el efecto deseado en la cultura meta. Por ello, la mejor opción, a nuestro parecer, sería consultar con la editorial la posibilidad de añadir una pequeña explicación antes de comenzar la obra, de modo que no interrumpa la lectura y permita que el lector que desee disfrutarla al completo lea las obras de Jane Austen.


En relación al punto anterior, el ejemplo de las palabras polisémicas también nos ha parecido muy curioso y complicado de traducir. En el primer ejemplo que se expone, se usa el humor en la polisemia de la expresión en inglés throwing matches, que significa tanto sabotear partidos como prenderle fuego a algo. Aquí, se tradujo la expresión literalmente y perdió la gracia, ya que en el chiste original el primer personaje hacía referencia al ámbito deportivo mientras que el otro pensaba que se refería al fuego; en español se dejó literalmente como «perder partidos deliberadamente» y «no prendieron fuego a nadie», así que el chiste se pierde completamente. Pensamos que lo más adecuado habría sido intentar mantener la polisemia en español, ya que la palabra «partido» también es polisémica en español, así que se podría jugar con la acepción deportiva de la palabra, igual que en el original, y con la forma del participio del verbo «partir», por ejemplo. 


En conclusión, pensamos que los traductores deben ser valientes al afrontar una traducción de un libro humorístico, ya que los culturemas, las expresiones propias, el estilo humorístico de una región, etc. son muy difíciles de trasladar a una cultura completamente diferente. En algunos casos, como se explica en el trabajo, los traductores intentan mantenerse al margen para ser lo más fieles al texto origen sin cambiar mucho el sentido ni intentar domesticar el humor. De esta manera, el texto se parece más al original, pero se pierde gran parte del humor, lo que es primordial en este tipo de obras. Por eso pensamos que se debe encontrar el equilibrio perfecto entre fidelidad y mantener el humor en el texto meta.

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